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WOKI, un robot para disfrutar en familia

Hoy os voy a hablar de WOKI, un simpático robot perteneciente a la línea de juguete Xtrem Bots dedicada a la Robótica educativa STEM de World Brands, una empresa valenciana. Ellos me han hecho llegar uno, y he estado jugando con él durante varios días, analizando y comprobando su funcionamiento y posibilidades.

WOKI está pensado para empezar a programar en edades tempranas, mediante piezas de colores, y nos puede venir muy bien para que nuestros niños y niñas resuelvan retos divertidos en familia, usando la lógica y la planificación.

¿Qué es WOKI?

WOKI es un robot pequeño que se mueve siguiendo los caminos de un laberinto que le hemos construido, en forma de tablero. Y esto es lo primero que hay que entender: no se programa el robot, sino el laberinto. La salida y la llegada, los recovecos y encrucijadas, las ‘trampas’… El robot, simplemente, sigue las líneas y detecta colores y formas en el tablero.

Para armar este laberinto tenemos a nuestra disposición una buena cantidad de losetas que encajan como en un puzzle. Primero están las losetas de la Salida y la llegada, la Meta. El robot solo arrancará cuando reconoce que está en la Salida; y cuando llega a la Meta, baila de alegría.

Luego hay losetas con distintos trazados de líneas (rectas, curvas, uniones…), y con ellas se puede ‘dibujar’ el camino, el laberinto.

Otras losetas son los fantasmas, y si el robot ‘cae’ en una de ellas, todo ha terminado: pone los ojos en rojo y se apaga.

WOKI lleva incorporado un sensor RGB con el que detecta y reconoce los colores de las fichas de movimiento.

Y, por último, están las fichas con las opciones, las órdenes que uno le puede dar al robot para que gire hacia un lado u otro. AHÍ está nuestra posibilidad de jugar, de programar, de resolver el laberinto. Básicamente, hay tres tipos de estas losetas: con las verdes se gira hacia la derecha; con las amarillas, hacia la izquierda; y con las moradas, se sigue recto. Estas losetas de colores son identificadas por WOKI por el sensor que tiene en la parte inferior.

El juego.

Y esta es una de las cosas que mas me ha gustado de WOKI: Cómo algo tan simple puede esconder tantas posibilidades.

La forma de jugar es sencilla: Se plantea el trazo de un laberinto, y hay que resolverlo poniendo las órdenes de giro en algunas encrucijadas. Hay que ‘decirle’ al robot por dónde tiene que ir, colocando losetas por aquí y por allá. Luego se pone a WOKI en la Salida, y se enciende. Él detecta la línea y empieza a caminar, siguiendo el camino y las órdenes de colores.

Parece fácil, pero no nos engañemos: Aquí hay mucho implícito. Este no es un juego para aprender a programar. WOKI va dirigido a algo mas esencial en estas edades de 5 a 8 años: aprender y entrenar el pensamiento lógico. Que es, en definitiva, la base de la programación.

81 losetas para crear nuestros laberintos para WOKI

Escalable

Un laberinto puede tener varias soluciones. Las losetas de colores se pueden ir cambiando para buscar distintos caminos. Pero, sobre todo, el encanto de WOKI está en que es escalable. Un problema que muchas veces encontramos con los niños y los juguetes (incluso los robots), es que dejan de interesarles pasado un cierto tiempo. Y WOKI es diferente en este sentido: cada partida puede ser diferente, cada persona puede crear su reto, desafiar al oponente con su creación, con su lógica. 

En la caja viene un librito con 18 retos para diferentes franjas de edad, y en la web de XtremBots encontraremos otros 42 desafíos. Y vienen muy bien para empezar. Pero, en mi opinión, lo interesante viene después, cuando ya se ha aprendido a jugar. Es lo que el librito llama ‘Juego libre’: podemos inventar nuestros propios laberintos, e irlos complicando cuanto queramos.

Incluye un libro con 18 retos + 48 desafíos para descargar

Aquí es donde veo las tremendas posibilidades de este juego. Es como un juego de cartas: hay unas cuantas reglas fáciles, y luego cada reparto plantea una partida diferente. Además, los roles pueden cambiar, el niño puede comenzar ‘rompiéndose la cabeza’ para resolver los laberintos que se le planteen, pero llegará el momento en que desee crear los suyos. Poner sus trazados, colocar sus ‘trampas’… Retar a los demás, en fin.

Sin presión.

Será entonces el momento de incentivar su creatividad. Sin saberlo, nuestros hijos/as estarán aprendiendo. Desarrollando habilidades como la capacidad de análisis y de síntesis, la visión espacial, la motricidad, el pensamiento lógico y la creatividad.

WOKI está especialmente pensado para que se utilice para niños y niñas a partir de 5 años, pero también lo pueden disfrutar los adultos, en familia. Y se puede adaptar a cada niño y niña. Cada uno tiene sus propias capacidades y ritmos de aprendizaje.

Es un juego, en fin. Y no debemos perder esto de vista en ningún momento. En la casa, con la familia, el aprendizaje debe ser divertido, e inadvertido, como respirar. Sin presión.

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