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Scratch en familia, el comienzo de un bonito proyecto

Hacía un tiempo que no publicaba en el blog. La vida se me ha ido llenando (para bien) de proyectos en las últimas semanas, y apenas he tenido tiempo para escribir. Pero poco a poco voy organizándolo todo, y tomando un ritmo que me permita seguir contando aquí todas estas experiencias. 🙂

Y precisamente regreso con la historia de uno de los proyectos mas bonitos en los que me ‘liado’. Hace unos meses conocí casi por casualidad el colectivo HackLab Almería, un grupo de geeks, ingenieros e informáticos que comenzó reuniéndose para hablar de sus cosas, y ha terminado ampliándose hasta constituir, hoy por hoy, un verdadero hervidero de ideas y actividades de todo tipo (ver su foro). Y hace cosa de un mes, junto con otros padres hemos puesto en marcha el grupo ‘Hacklab en familia’.

Básicamente, está pensado como un colectivo de padres, tíos, abuelos, hijos, nietos…, abierto a todas las edades. Nos reuniremos periódicamente para realizar actividades en familia relacionadas con la tecnología, ciencias, matemáticas…

Y el pasado sábado tuvimos nuestra primera actividad. Entre todos acordamos que este primer encuentro sería un poco experimental, y la tecnología escogida fue el Scratch. Es una magnífica herramienta para comenzar con los niños, pues no se necesita tener ningún concepto de programación a priori.

¿Por qué Scratch?

Programar se debe convertir en un juego para los niños, y Scratch es un instrumento muy fácil de utilizar. Con él nuestros hijos pueden aprender programación por sí mismos en casa, apoyándose en la numerosa comunidad que ya existe en internet sobre esta plataforma. Para hacerse una idea de sus potencialidades, les dejo este video de Mitchel Resnick, director del Laboratorio de Medios de MIT (los desarrolladores de Scratch), donde explica cómo las personas que no tengan conocimientos de programación, o niños con edades comprendidas entre los 8 y 16 años, se transforman con esta herramienta en creadores de una tecnología que hasta entonces solo conocían como usuarios.

La primera actividad

Comenzamos a las 11:30 de la mañana. Los padres  iban llegando con sus hijos, se iban sentado y abriendo sus portátiles. Algunos ya traían el Scratch instalados; a los que no, se la instalamos y listo.

La sesión empezó con la presentación de todos los asistentes, y enseguida nos pusimos a trabajar. La idea de esta primera actividad era intentar un poco romper con la educación tradicional, es decir, que el aprendizaje fuese más experimental por parte de padres e hijos.

No hubo una ‘clase’ en el sentido tradicional. No hubo explicación en una pizarra. Simplemente, los organizadores fuimos pasando por todos los asistentes para ayudarles si era necesario. La idea era intentar que aprendieran por si mismos, en la forma en la que los niños se acercan a sus juegos, o a las tecnologías que les van cayendo en las manos. El Scratch, además, está pensado para esto. Necesita un breve empujón para captar el concepto y la interfaz, pero el resto lo hace seguir algún tutorial y la intuición. Para ayudar un poco en la dinámica de la actividad, se repartieron varias tarjetas con actividades de Scratch bien explicadas.

Entre los padres, había algunos para los que este era su primer contacto con el programa, y otros que ya lo conocían. Los niños y adolescentes de la sala, en cambio, tuvieron allí su primer contacto con Scratch, o tenían conocimientos mínimos.

En unos minutos, todos los portátiles ‘echaban humo’ con el Scratch. Todos los padres, madres e hijos manejaban personajes, comandos y fondos de pantalla, intentando crear sus propios juegos y animaciones interactivas. Y prácticamente, en las dos horas que duró el taller, todos los niños estuvieron pegados al programa (excepto los mas pequeños, claro, que iban y venían… y algunos terminaron plasmando su creatividad en la pizarra 🙂 ). Hubo incluso quienes lograron crear su primera historia interactiva, y varios niños se atrevieron a crear sus propios personajes y fondos.

Realmente, fue una buena decisión comenzar por este programa. Es muy llamativo, y engancha a los niños. Les ofrece la posibilidad de obtener resultados rápidos, de forma que luego se ‘piquen’ con retos mas complejos. La nota ‘madre’ de este post: ¡no os puedo explicar lo que sentí cuando vi a mi niña, que ya conocía el programa por todo lo que ha hecho (y me ha visto haciendo en la casa), enseñando a otros niños..!

Al final, bien pasada la una y media, terminamos. Todos quedamos muy contentos del resultado de esta primera actividad dentro del grupo. Ya Alicia me está preguntando para cuando la próxima quedada 🙂 y me dice que le resultó muy corta la actividad. Está claro que cuando te lo pasas bien, el tiempo vuela.

¿Para cuándo la próxima actividad de ‘Hacklab en familia’? De momento, no tenemos fecha pero, si estáis por aquí, podéis permanecer atentos al calendario de actividades de Hacklab Almería. Estáis invitados todos. Las actividades son gratuitas, y absolutamente abiertas.

Y si estáis en otra provincia, ¿por qué no os animáis a buscar en vuestro entorno a otros padres e hijos, y montar un colectivo así? Da un poco de trabajo, pero os aseguro que las satisfacciones son enormes, y hacen que valga la pena, con creces.

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